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Las Fiestas más celebradas
Semana Santa, Feria de Abril, etc

La etapa festiva por excelencia en Sevilla es la primavera y el calendario empieza con la Semana Santa de fama universal. Ya en el siglo XVI se conmemoraba la Pasión de Cristo con procesiones que realizaban las asociaciones religiosas denominadas cofradías o hermandades. Todos los días de la Semana Santa empezando por el Domingo de Ramos hay desfiles procesionales por la tarde-noche. El viernes Santo salen además ocho cofradías de madrugada entre ellas la famosa Macarena y el Gran Poder. Las imágenes de las Virgen son Dolorosas ataviadas con corona de oro o plata y un largo manto de terciopelo que van en los llamados pasos de palio, adornados con flores naturales y de cera. Las de Jesús lo presentan con la cruz a cuestas o crucificados y se adornan con claveles rojos o lirios morados.

Las imágenes van acompañadas por nazarenos vestidos con una túnica diferente para cada hermandad cubiertos con capirote y antifaz. Inmediatamente detrás del paso van los penitentes que portan cruces igualmente vestidos pero sin capirote.
Un elemento importante en la procesión es la música que puede ser a veces un simple acompañamiento de cornetas y tambores de inspiración militar que va con los pasos de Cristo o bandas de música más complejas en cuanto a los instrumentos que utilizan y las piezas que interpretan ya que van tras las Dolorosas. Por último la llamada música de capilla que está compuesta por solo tres miembros que llevan los siguientes instrumentos: fagot, oboe y clarinete, acompaña a las cofradías más solemnes.
Una mención especial merece la saeta, cante flamenco que se interpreta sin acompañamiento instrumental.
Por último la Semana Santa tiene una gastronomía específica compuesta por los platos de bacalao y una serie de dulces entre los que destacan las "torrijas".

Tras un breve intervalo de tiempo se celebra la Feria de Abril. Creada como feria comercial a mediados del siglo XIX con el tiempo sólo perduró el aspecto festivo que acompañaba en su origen a las actividades agrícolas y ganaderas. Durante la Feria se viste con los trajes típicos inspirados en los atuendos campesinos andaluces tradicionales, aunque muy transformado en el caso del traje femenino que es el único traje regional sujeto a modas. El recinto ferial lo componen unas casetas de lona que se instalan de manera efímera solo para los días de celebración de esta fiesta, adornándose las calles con farolillos de colores.
Por la mañana tiene lugar el paseo de coches de caballos y jinetes y desde el Domingo de Resurrección se celebran corridas de toros. En este caso la música la ponen las populares sevillanas. La Feria se inaugura a las doce de la noche con la llamada "prueba del alumbrado" concentrándose la gente entorno a la portada, una arquitectura efímera adornada con millares de bombillas de colores; y se clausura a esa misma hora seis días más tarde con fuegos artificiales.

El día del Corpus que no tiene lugar en fecha fija, es fiesta local en Sevilla. Se celebra una procesión que sale por la Puerta de San Miguel de la Catedral a las 8.30 h. Para esta ocasión las calles del itinerario se alfombran con romero y otras hierbas aromáticas. Su elemento más destacable es la Custodia labrada por Juan de Arfe en 1587, y modificada posteriormente por Juan de Segura en 1668, magnífica obra arquitectónica de plata.
Acompañan a la custodia diversos pasos, tales como el de las Santa Justa y Rufina; Paso de San Isidoro, Paso de San Leandro, todos ellos obra de Duque Cornejo (s. XVIII); Paso de San Fernando, de Pedro Roldán (s. XVII); Paso de la Inmaculada Concepción, de Alonso Martínez (s. XVII) y Paso del Niño Jesús de Martínez Montañés (s. XVII). En la procesión y durante los siete días siguientes se puede admirar así mismo una de las más antiguas y peculiares tradiciones de la ciudad: el baile y canto de los Seises ante el Santísimo; de los cuales se tiene constancia desde el s. XV. Para esta ocasión van vestidos de rojo y blanco.

Otras fiestas locales en Sevilla son el 30 de mayo Día de San Fernando en recuerdo del Rey Santo que conquistó la ciudad y el 15 de agosto, Día la Virgen de Los Reyes en la que se celebra una procesión con esta imagen que perteneció a San Fernando.
En verano tienen lugar las fiestas en los barrios siendo de destacar a finales de julio la llamada "velá" de Santa Ana en el Barrio de Triana en la otra orilla del río.
El 8 de diciembre es fiesta local dedicada a la Inmaculada Concepción. En la tarde de ese día y en los siete días siguientes cantan y bailan los Seises en la Catedral vestidos para esta ocasión de blanco y azul. A las 12 de la noche de la víspera las tunas estudiantiles rinden homenaje a la Inmaculada en la Plaza del Triunfo.
También hay que citar las Cruces de Mayo, y la salida y llegada de las hermandades que acuden a la romería del Rocío.

Semana Santa:
Marzo o Abril (varía cada año)

Feria de Abril:
Abril (cada año varía la fecha)

Corpus Christi
Junio (cada año varía la fecha)

San Fernando (patrón de Sevilla)
30 Mayo

Virgen de los Reyes (patrona de Sevilla)
15 Agosto

Día de la Inmaculada
8 Diciembre

Semana Santa
 
  
 
La Semana Santa, como todo hecho religioso, cultural y sociológico, no es un acontecimiento efímero. En todo momento ha estado en constante evolución. Por tanto la actual Semana Santa poco tiene que ver con la de otras épocas, aunque sí pervive en ella el espíritu religioso que fue el origen de la misma.

A continuación recogemos una breve historia hasta el actual momento:
El antecedente remoto del culto o procesión en la calle lo tenemos a raíz de la institucionalización del Vía Crucis. Dicho Vía Crucis es introducido por el primer Marqués de Tarifa (Don Fadrique Enríquez de Ribera) en 1521, tras su viaje a Tierra Santa.
A partir de esta fecha se solía celebrar todos los años, estando dividido en diferentes etapas señalizadas con Cruces y Altares portátiles, estableciéndose un espacio para dicho culto público.
La legislación emanada del Concilio de Trento y la prohibición de algunas ceremonias pasionales, fomenta la regulación suprimiendo la gran proliferación de actos y cortejos en aquella época.

En 1604 se asentaron las bases para una mayor vigilancia, lo que obliga a todos los cortejos a pasar por un determinado lugar: los cortejos de Sevilla por la Catedral y los de Triana por Santana. Es a partir del siglo XVII cuando las cofradías comienzan a parecerse al modelo actual. Estando integradas según gremios, estamentos o minorías raciales residentes en la ciudad (Siglo de Oro).

En cuanto al siglo XVIII y debido a los conflictos sociales las cofradías experimentan un ligero retroceso, que es superado por la entrada de nuevos elementos sociales, surgiendo las primeras Hermandades alrededor de un barrio. 


 
En el siglo XIX y a raíz del interés de los Duques de Montpensier, las cofradías cuentan con más apoyo. Esto crea un efecto cascada ya que se incorporan los burgueses y ciertos comerciantes que habían estado alejados de las mismas.
A principios del siglo XX (1er cuarto) se gestan los actuales modelos de cortejo procesional, dando lugar a la creación de diferentes Hermandades y la transformación de algunas ya existentes. En esta época, la Semana Santa de Sevilla refleja los avatares de la propia historia de España (revueltas sociales, enfrentamientos, Guerra Civil).
En la segunda mitad del siglo cristaliza el actual modelo de Semana Santa dando resultado una manifestación universalmente reconocida, completa y compleja, en la que se unen íntimamente devoción, estética y celebración popular.


Feria de Abril de Sevilla
 

 
 
Aunque al visitante le suene extraño, por el orgullo que el sevillano tiene de la misma, la feria de Abril no es un invento de los sevillanos. Don José Maria Ybarra, primer conde de Ybarra, y Narciso Bonaplata, siendo Alcalde de Sevilla el Conde de Montelirio, son los artífices de tan Magno acontecimiento.
 
En principio era una Feria de ganado. Los tratantes se acomodan en casetas de lona, que sirven de cobijo a los negociantes. Alrededor se congregan tenderetes, quioscos, puestos de comida, bebidas, baratijas, y chucherías. La afluencia de compradores y vendedores hace correr el dinero, llegando distintas diversiones: artilugios verbeneros, teatrillos, etc...
Ante tal concepción festera, el pueblo no interesado en el comercio acude al recinto y organiza bailes bajo las lonas de las casetillas. Esto da lugar al engalanamiento de las mismas. De esta forma la parte lúdica se reafirma frente a la comercial.

Pero volvamos a la historia. La Feria se comienza a gestar en 1.846. Tras vencer la resistencia inicial del alcalde de la época (Conde de Montelirio) sus promotores, Ybarra y Bonaplata consiguen el apoyo del mismo. Esta falta de confianza viene dada a que en la provincia existía una gran feria ganadera (Mairena del Alcor) de gran importancia. Ello unido a la cercanía e importancia que tenía otra feria ya existente (Feria del Caballo, en Jerez) hacía que la corporación de la época no tuviera muy claro su éxito. En 1.847 queda oficialmente establecida en Abril la Feria, con una duración de 3 días.

La Feria de Abril recibe su primer gran impulso en 1.865. Una vez vista su viabilidad, el Ayuntamiento acomete una serie de reformas estructurales para hacer de la misma un escaparate provincial, regional, nacional e internacional de la ciudad. De este modo la ciudad y sus habitantes asumen dicho acontecimiento como propio.
En 1889 el Real de la Feria (nombre que recibe el recinto, gracias al apoyo de la Reina Isabel II, en fechas anteriores) comienza a tomar forma de manera parecida a la actual, una vez formalizadas sus mejoras y engalanamiento.

El Ayuntamiento (1.910) difunde la Feria y sus atracciones populares en folletos editados por el mismo. Dicho folleto recoge el dato fehaciente por el cual queda demostrado la afluencia de público extranjero. En esa época la feria es enriquecida por batallas florales, competiciones deportivas, carreras de caballos y grandes festejos en la Maestranza
 
   

Con motivo de la Feria Iberoamericana, el lugar geográfico de la misma varía se traslada hacia la zona sur del Prado. Lugar en el que permanece hasta 1.972.
Como señalábamos al principio de esta breve reseña histórica, la Feria ganó en aspecto lúdico y perdió el comercial, se convirtió en un espacio para la diversión de visitantes y habitantes de Sevilla y su comarca. Esto unido a la visita de personalidades en distintas épocas hizo de la misma un acontecimiento con proyección internacional.
Tras 125 años en el Prado de San Sebastián y de agrandarse de forma exagerada hacia terrenos colindantes (Parque de María Luisa, Huerta de la Salud, Audiencia…) el Ayuntamiento decide trasladar su emplazamiento al actual Barrio de los Remedios, cerrando un ciclo (1.847-1.972).

Veintiocho años más tarde el actual recinto se ha consolidado. Sus calles con nombres de toreros y su perfecta ordenación hacen del mismo un lugar perfecto.
Pero la Feria tiene ante sí un nuevo desafío. Debido a la demanda de peticiones para nuevas casetas, junto con la reclamación por parte del Ministerio de Defensa de unos terrenos colindantes, abre un debate para un nuevo traslado. Se habla de su posible ubicación en los terrenos del "Charco de la Pava", junto al Río Guadalquivir, en terrenos de la Expo 92.